Friday, November 04, 2005

Un cuento de Halloween

Víspera de Halloween 2003.

Mi hermano mayor me ha invitado a una fiesta de disfraces que se celebrará en un bar de Rorhmoser. Rehúso, ya tengo planes. Tengo mi fiesta en otro lado.

Esta será una noche memorable. Unas amigas de la U me han invitado a la casa de una de ellas para celebrar la santa festividad. Habrá alcohol y chicas vestidas de colegialas, probablemente.

Tomo prestado un disfraz de mi hermano. Es de.. Tigger. El tigrito de Winnie the Pooh. Es hermoso. Hasta tiene cola con resorte, para dar una máxima fidelidad al personaje animado. Con un poco de maquillaje robado a mi madre, tengo la cara pintada para aumentar aún más el parecido con el tierno personaje.



Imagínenme en algo como esto, pero en versión adulta.

Tengo en mi mano el papelito con la dirección de la casa. Ningún problema. Monto en mi carro, lo pongo en marcha. A mitad del camino me detengo en una licorera, a comprar unas cuantas cervezas.

Llego a la entrada de Zapote, y tomo el papelito para empezar a orientarme. Dice que de Plaza Cristal tal cantidad de metros al oeste, al norte, al este y así. No sé dónde queda Plaza Cristal. Me habían dicho que encontraba Plaza Cristal siguendo tal cantidad de metros en tal dirección desde tal iglesia. La busco. Me encuentro con que hay 4 iglesias diferentes, y ninguna con un rótulo de su nombre visible.

Maldita sea. Me veo forzado a preguntar.

"¿Dónde queda tal iglesia?"

Nadie sabe. Parece que la iglesia no existiera.

Pregunto dónde queda Plaza Cristal. Unos me dicen que en tal dirección, voy y no encuentro nada. Otros me dicen que en esta otra dirección, y nada. Todo el mundo parece saber dónde queda Plaza Cristal, pero tal Plaza parece desplazarse de lugar cada vez que trato de llegar ahí.

Han pasado casi 30 angustiosos minutos, y ya no quiero seguir haciendo el ridículo en la calle con mi disfraz de Tigger. Además, va a empezar a llover, y no quiero que se me corra el maquillaje. Desisto de ir a esa fiesta.

Pero no estoy dispuesto a llegar a casa derrotado. Ya tengo mi genial disfraz, y mi genial maquillaje, y no lo voy a desperdiciar. ¡Plim! Idea. Parece que iré a la fiesta en el bar ese en Rorhmoser después de todo. Es bueno tener un hermano mayor que le salve a uno la noche.

Vuelo presto a Pavas. Llego, estaciono el carro, el guachimán se ríe de mí. Las cervezas yacen olvidadas en mi carro. Me dirijo a la entrada del bar.

Está cubierta por una sábana blanca, de manera que no se puede ver el interior. Seguro para que todos noten la llegada de cada nuevo disfrazado. Entro como una tromba al bar, pasando a través de la cortina.

¡TA CHAAAAN!

¿Qué ven mis ojos?

Estoy en un antro lleno de sodomitas, curas y monjas. Y yo ahí, con mi disfraz de... Tigger.

Todos vuelven a verme, imposible no hacerlo. Entre tanta ropa negra, mi naranja chillón se convierte instantáneamente en el centro de atención.

La estancia, unos segundos antes en un estado de shock absoluto, se llena instantáneamente de risas.

Termino siendo el éxito de la noche. Tigger fumando, tomando y meneando la pera en compañía de una prostituta gigante musiquita idiota salsera y merenguera, mientras mi colita salta de un lado a otro.



Llegué a enterarme en los días siguientes que mi amiga que me dio la dirección la había escrito mal. No importa. Valió la pena. :)

6 Comments:

Blogger Jules said...

jajajajaj.. excelente historia con moraleja digna del "tao of pooh"

8:16 AM  
Blogger DCifuentes said...

no termino como debio :(

HDP!!!

8:06 AM  
Blogger analu said...

Jajajaja


(Aporte valioso de mi parte)

7:44 AM  
Anonymous Anonymous said...

Hey felicidades por lo de Tribu!!!
MSN! Inmediatamente :P

9:38 AM  
Blogger analu said...

si si... muy lindo el bebé Tiger... pero ya aburre demasiado


Postee maldita sea, y gánese esa frikin mención de honor :P

9:05 AM  
Blogger pitufina said...

:(

9:58 AM  

Post a Comment

<< Home